Con un buen trabajo y una profesión que le abría muchas puertas, Carlos González se creía intocable hasta que un día despertó rodeado del metal retorcido de su carro luego de haber sufrido un aparatoso accidente....
Esta no es una historia más. Es parte de mi pasado. Es recordar de dónde Dios me ha rescatado y lo que ha hecho con mi vida. Tú puedes experimentar ese poder de Dios que transforma. No importa cómo seas o hayas sido, Dios puede sanar tus heridas ...